Hoy se ha presentado el partido político de los afines a Cascos llamado Foro Asturias y, según dicen los que lo han creado, con vocación nacional. Aparte del caso Cascos donde al final y, a pesar de lo que digan sus fundadores, sólo tiene posibilidades en Asturias, lo cierto es que este no es un buen momento para crear partidos hacia la derecha pero sí de crearlos hacia la izquierda.
Esto lo comento porque entre los votantes de derechas el deseo de echar al PSOE y a Zapatero es tan grande que todo otro argumento queda en segundo lugar frente a este objetivo común. Esta dialéctica deja poco hueco para otro tipo de argumentos. En la izquierda el caso es justo el contrario. El votante socialista está hastiado de Zapatero y su desencanto abre puertas a otros partidos que, en otras circunstancias, se verían perjudicadas por la dinámica del voto útil o la oposición a la derecha. Lo difícil es saltar a hacerse más o menos conocido, pero no es imposible que alguno lo consiga y veamos entrar en el parlamento nacional dentro de un año a alguna formación hoy extraparlamentaria.
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jueves, 20 de enero de 2011
martes, 4 de enero de 2011
¿Te seguirán, Cascos?
Cascos ha dado un paso político bastante arriesgado, sobre todo por un principio bastante sencillo que dice que la mayoría de los afiliados abandonan los partidos cuando las cosas van mal y no cuando van bien que es lo que le pasa ahora al PP. Es raro ver a políticos que cambien la seguridad por una aventura de incierto recorrido. Las dimisiones también indican cuánto de firme es la decisión de montar un partido pues todo el que dimita hablará primero con Cascos y cuando lo tenga claro presentará la dimisión. Todo por no quedarse entre dos aguas.
También la aventura es de incierto recorrido para un Cascos que, de montar su partido, pasaría de las grandes vanidades de la alta política nacional a un partido minoritario dentro de la política regional. Yo he vivido mucho tiempo en Valencia, la cual es bastante más grande que Asturias, y con todo, se nota mucho la diferencia y más para una persona tan conocida..
Ahora toca esperar y ver quién sigue a Cascos para ver la viabilidad del proyecto.
También la aventura es de incierto recorrido para un Cascos que, de montar su partido, pasaría de las grandes vanidades de la alta política nacional a un partido minoritario dentro de la política regional. Yo he vivido mucho tiempo en Valencia, la cual es bastante más grande que Asturias, y con todo, se nota mucho la diferencia y más para una persona tan conocida..
Ahora toca esperar y ver quién sigue a Cascos para ver la viabilidad del proyecto.
lunes, 3 de enero de 2011
El nuevo partido de Cascos
La insinuación de Álvarez Cascos sobre la posibilidad de presentar un nuevo proyecto político al margen del PP ha animado el comienzo del año cuando todavía no hemos acabado de digerir las uvas.
Seguro que hay un montón de motivos por los que el PP de Asturias no quería a Cascos, pero yo destacaré el hecho de que una de las cosas que más indignan a los miembros locales de los partidos es que en los momentos difíciles sean ellos los que tengan que pelear y, cuando se vislumbra la victoria, aparezca alguien de peso como paracaidista que quiera aparecer como número uno.
En todo caso veremos si el juego que ha hecho Rajoy de los tiempos es el correcto ya que, al haber sido la decisión demasiado lenta, ha puesto las vergüenzas del PP asturiano al descubierto dando una imagen de división que es una de esas cosas que está estudiado que afectan electoralmente. Por contra, deja poco tiempo a Cascos para montar de verdad un partido aunque al ser tan conocido tiene mucho avanzado.
En todo caso, lo que sí se ha gestionado mal, es el que hayan habido públicas descalificaciones previas entre ambos lados que han acabado con el abandono de la militancia de Álvarez Cascos. Esto había que haberlo cortarlo de raíz. Si se pueden dejar de lado los piques personales y las afrentas es mucho más fácil llegar a un acuerdo con el perdedor para que lo deje pasar y ofrecerle una salida digna si se ganan las generales.
Seguro que hay un montón de motivos por los que el PP de Asturias no quería a Cascos, pero yo destacaré el hecho de que una de las cosas que más indignan a los miembros locales de los partidos es que en los momentos difíciles sean ellos los que tengan que pelear y, cuando se vislumbra la victoria, aparezca alguien de peso como paracaidista que quiera aparecer como número uno.
En todo caso veremos si el juego que ha hecho Rajoy de los tiempos es el correcto ya que, al haber sido la decisión demasiado lenta, ha puesto las vergüenzas del PP asturiano al descubierto dando una imagen de división que es una de esas cosas que está estudiado que afectan electoralmente. Por contra, deja poco tiempo a Cascos para montar de verdad un partido aunque al ser tan conocido tiene mucho avanzado.
En todo caso, lo que sí se ha gestionado mal, es el que hayan habido públicas descalificaciones previas entre ambos lados que han acabado con el abandono de la militancia de Álvarez Cascos. Esto había que haberlo cortarlo de raíz. Si se pueden dejar de lado los piques personales y las afrentas es mucho más fácil llegar a un acuerdo con el perdedor para que lo deje pasar y ofrecerle una salida digna si se ganan las generales.
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