Lo confiesen explícitamente o no, los gobiernos europeos -al menos los que son más capaces de analizar las situación entre los que no considero al nuestro- miran con preocupación los sucesos revolucionarios del norte de África. África es el continente más pobre y caótico y el que hubiese una serie de naciones intermedias pegadas a nuestras fronteras actuaba como tapón frente a los países más al sur. Estos países amortiguaban las diferencias entre la Europa rica y el África pobre y eran garantía de nuestra estabilidad. A esto hay que sumarle el activo papel que jugaban conteniendo del terrorismo islámico. La contrapartida es que mirábamos hacia otro lado cuando ante la violación de los derechos elementales de las personas y concedíamos ayudas a países que eran incapaces de lograr avances significativos en el desarrollo de sus pueblos.
De repente, uno tras otro, están cayendo estos regímenes autocráticos que parecía iban a estar ahí para siempre. Lo curioso es que hace pocas semanas nadie había sido capaz de predecir estos acontecimientos. Realmente no tenemos ni idea de lo que va a pasar; no sabemos si al final nos esperan regímenes con mayor participación política de los ciudadanos, el caos y la inestabilidad, el ascenso del islamismo político u otro escenario que no contemplamos entre las alternativas.
Por si acaso deberíamos huir de las explicaciones simplistas que etiquetan a unos de buenos y a otros de malos y mantener una sana preocupación. Nos jugamos más de lo que parece.
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miércoles, 23 de febrero de 2011
domingo, 17 de octubre de 2010
La imagen exterior del gobierno español
Los últimos sucesos internacionales (Gibraltar, pago a los secuestradores de los cooperantes, Venezuela, frontera con Marruecos, premio Nobel al disidente chino, …) han transmitido una imagen tremenda de debilidad del gobierno español. La estrategia del gobierno de ir gestionando su imagen ante los medios de comunicación no es suficiente. No vale con tapar los conflictos. Hay que tener en cuenta de que hay una serie de cualidades que en mayor o menor medida los gobernados atribuyen y buscan en sus gobernantes. Entre estas están la de autoridad y la de ser capaz de gestionar situaciones de crisis. Incluso en aquellos momentos en que el perfil deseado de un gobernante es que sea dialogante, no se pierde el deseo de liderazgo, de estar bien representado. En el caso de la política internacional esto es especialmente relevante pues los votantes relacionan la acción internacional con la nación.
Por eso, esto deja profundamente tocado a Zapatero. Mucho más de lo que reflejan los medios de comunicación.
Por eso, esto deja profundamente tocado a Zapatero. Mucho más de lo que reflejan los medios de comunicación.
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