Cada día que pasa entiendo menos cómo está gestionando Rubalcaba el tema de la sucesión de Zapatero. Después de toda la presión contra Zapatero lo único que ha conseguido es ser nominado candidato del partido socialista a unas elecciones donde se prevé una catástrofe sin precedentes. Con ese desastre electoral en el bolsillo es difícil que pueda presentarse como quien puede reconducir al PSOE en el post zapaterismo.
A mí me da en la nariz que el vicepresidente ha sobrevalorado su capacidad de mejorar las perspectivas electorales de su partido y que sería capaz de sacar un resultado digno cuando la realidad es que se me hace un pésimo cabeza de cartel; ha sido víctima de su propia campaña para elevarle. El tema es claro, los periódicos afines te sacan encuestas muy benévolas; tú mismo al ver quién es tu jefe, en este caso Zapatero, crees que eres capaz de hacerlo mejor y con esa visión te mueves.
Una vez has cogido la presa menor -ser candidato- sin la presa mayor -secretaría general- empiezas a ser consciente de que a lo mejor el ser candidato te impide luego dirigir el partido y que no es tan fácil remontar pues ni tienes el liderazgo, la situación no mejora sino que empeora y que el presidente te hunde con él. En otro post ya comentaré cómo veo yo sus bazas electorales.
Todavía queda mucho partido y la conferencia política de septiembre puede ser un buen momento para intentar acaparar el poder que le falta. Lo seguiremos de cerca.
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viernes, 17 de junio de 2011
jueves, 7 de abril de 2011
Rubalcaba quiere todo
Una vez Zapatero ha anunciado que no se va a presentar comienzan los movimientos de todos los candidatos en busca de apoyos. Ya iremos analizando cómo se presenta el tema pero hoy sólo quiero comentar la postura inicial de Rubalcaba pidiendo no sólo ser candidato sino que si lo es, le nombren también secretario general del PSOE.
Esta pretensión final es la que realmente levanta más problemas pues quien sea secretario general gobernará el partido de cara al postzapaterismo y mucho de lo que va a pasar con el PSOE hay que leerno no en clave electoral, sino en clave interna, en clave PSOE. El ejemplo más claro está en Madrid. A pesar de los mensajes, Tomás Gómez sabe que tiene mínimas posibilidades de ganar en la Comunidad sólo o aliándose con Izquierda Unida pero una vez ha asumido esto, todos sus movimientos están pensados para contar con un peso potente y poder influir en el futuro del PSOE asegurándose así su propio futuro.
Con este movimiento el viejo socialismo felipista quiere recuperar el partido.
Esta pretensión final es la que realmente levanta más problemas pues quien sea secretario general gobernará el partido de cara al postzapaterismo y mucho de lo que va a pasar con el PSOE hay que leerno no en clave electoral, sino en clave interna, en clave PSOE. El ejemplo más claro está en Madrid. A pesar de los mensajes, Tomás Gómez sabe que tiene mínimas posibilidades de ganar en la Comunidad sólo o aliándose con Izquierda Unida pero una vez ha asumido esto, todos sus movimientos están pensados para contar con un peso potente y poder influir en el futuro del PSOE asegurándose así su propio futuro.
Con este movimiento el viejo socialismo felipista quiere recuperar el partido.
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