La pasada huelga general ha rozado el esperpento. Los sindicatos han convocado una huelga después de aprobada la reforma laboral, sin intención de dañar políticamente al Ejecutivo y con cero ganas de seguir presionando al gobierno si no cambia la ley (en Francia llevan ya cinco huelgas). Por todo ello la huelga estaba llamada al mayor de los fracasos. Independientemente de que no tuviera gran apoyo social y bastante rechazo, lo que verdaderamente ha hecho fracasar la huelga es que no tuviese un objetivo claro. No se sabe realmente qué querían conseguir y qué estaban dispuestos a hacer si no se cumplía su exigencia.
Los militares lo tienen claro; dicen que una guerra no se puede ganar si no queda cristalino el objetivo final que se persigue.
Mostrando entradas con la etiqueta sindicatos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sindicatos. Mostrar todas las entradas
jueves, 30 de septiembre de 2010
viernes, 24 de septiembre de 2010
La huelga sí vale
De cara a la huelga general y, ante el riesgo de un rotundo fracaso, los sindicatos están utilizando una estrategia que repiten en todas las comparecencias y que consiste básicamente en repetir que todas las huelgas generales valieron para algo.
Transmitiendo la idea de que toda huelga general ha hecho que el gobierno rectifique se busca que la gente haga huelga y darle un poco la vuelta al tema y transmitir un cierto sentido de victoria a sus bases pues hasta ahora la percepción social era que la huelga iba a ser un fracaso y, por otro lado, que no iba a valer para nada pues "todo el pescado estaba vendido".
Veremos si es así - yo, por mi parte, lo dudo - pero en todo caso esta vez la situación es diferente, muy diferente.
Transmitiendo la idea de que toda huelga general ha hecho que el gobierno rectifique se busca que la gente haga huelga y darle un poco la vuelta al tema y transmitir un cierto sentido de victoria a sus bases pues hasta ahora la percepción social era que la huelga iba a ser un fracaso y, por otro lado, que no iba a valer para nada pues "todo el pescado estaba vendido".
Veremos si es así - yo, por mi parte, lo dudo - pero en todo caso esta vez la situación es diferente, muy diferente.
miércoles, 16 de junio de 2010
Negociando la reforma laboral
Al final el PSOE ha anunciado su esperada reforma laboral tras varias semanas con el sonido de fondo.
Lo interesante de la misma ha estado en el proceso de negociación tras el anuncio de que "el gobierno iba a sudar la camiseta para lograr que los interlocutores sociales llegaran a un acuerdo". En realidad este acuerdo todo el mundo sabía que no era posible.
Por un lado los sindicatos no estaban interesados en negociar pues aunque en una negociación en estas circunstancias podían haber perdido menos, su desgaste hubiera sido mayor pues suponía "tragar" con el abaratamiento del despido. En esto los trabajadores perdían menos, pero ellos perdían más y en las negociaciones no se puede olvidar el propio interés de quien está sentado en la mesa.
POr otro los empresarios esperaban sacar una reforma de máximos gracias a la presión internacional. Ellos tampoco tenían mucho aliciente por negociar pues un acuerdo podía implicar sacar menos de lo que esperaban que el gobierno les diese por decreto (aunque al final no hayan conseguido todo al no clarificarse las causas objetivas de despido).
Por último, el gobierno, con la obligación de sacar algo adelante para poder ir al ECOFIN con los deberes hechos. Estos se debatían entre su aversión a hacer esta medida y la necesidad de que la reforma gustase a los poseedores de bonos que son los que tienen que comprar nuestra deuda.
Lo interesante de la misma ha estado en el proceso de negociación tras el anuncio de que "el gobierno iba a sudar la camiseta para lograr que los interlocutores sociales llegaran a un acuerdo". En realidad este acuerdo todo el mundo sabía que no era posible.
Por un lado los sindicatos no estaban interesados en negociar pues aunque en una negociación en estas circunstancias podían haber perdido menos, su desgaste hubiera sido mayor pues suponía "tragar" con el abaratamiento del despido. En esto los trabajadores perdían menos, pero ellos perdían más y en las negociaciones no se puede olvidar el propio interés de quien está sentado en la mesa.
POr otro los empresarios esperaban sacar una reforma de máximos gracias a la presión internacional. Ellos tampoco tenían mucho aliciente por negociar pues un acuerdo podía implicar sacar menos de lo que esperaban que el gobierno les diese por decreto (aunque al final no hayan conseguido todo al no clarificarse las causas objetivas de despido).
Por último, el gobierno, con la obligación de sacar algo adelante para poder ir al ECOFIN con los deberes hechos. Estos se debatían entre su aversión a hacer esta medida y la necesidad de que la reforma gustase a los poseedores de bonos que son los que tienen que comprar nuestra deuda.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)