domingo, 24 de octubre de 2010

Opinión publicada

El cambio en el gobierno ha levantado ríos de tinta y mucho se ha comentado. Además, las interpretaciones del mismo han sido similares quitando quizá la discusión de si colocando a Rubalcaba en el puesto de vicepresidente se le está preparando para la sucesión. En todo caso, lo que sí quiero comentar aquí es que en los análisis que se hacen no está claro de si el impulso al gobierno que se muestra en la prensa se ve reflejado igualmente con la misma impresión en la gente. No siempre la opinión publicada coincide con la opinión pública. En España, por ejemplo, se lleva muy poco utilizar “focus groups” para ver cómo percibe realmente la gente lo que está pasando a nivel político.

En este caso, por ejemplo, mi impresión es que este cambio de gobierno va a tener mayor significado para la prensa y los políticos que realmente para la gente de la calle.

jueves, 21 de octubre de 2010

Rubalcaba y Blanco ya estaban

Todavía sigue coleteando en la prensa todo el revuelo sobre la remodelación del gobierno. Los análisis han coincidido bastante en las interpretaciones. Con ella se espera que mejoren ciertos aspectos del gobierno, pero no que haya un cambio de política general, básicamente por el hecho de que las dos grandes figuras del gobierno, Rubalcaba y Blanco ya estaban anteriormente en el gobierno y su opinión ya estaba presente en todas las grandes reuniones. En los dos grandes temas que marcarán la campaña, es decir, política económica e interior no es esperable que haya cambios adicionales de planteamiento, los mismos responsables siguen ahí.

Da la impresión de que lo que en el fondo queda latente es la impresión que tiene el gobierno Zapatero sobre su política, es decir, parece que se piensa que básicamente el gobierno está haciendo las cosas bien y que lo que hay es un problema de explicación de las políticas que se están siguiendo. Este es el problema de ZP con este cambio, la gente no es que esté descontenta porque no entiende lo que se está haciendo sino que está descontenta porque no le gustan las cosas que hace el gobierno. No piensa que Zapatero vaya a ser capaz de sacarnos del hoyo en que nos ha metido.

Es posible que ahora todo esté revuelto, pero en unas semanas todo volverá a su cauce y se topará con la cruda realidad.

miércoles, 20 de octubre de 2010

El final de la legislatura

Con la aprobación de los presupuestos y unas ciertas garantías del apoyo del PNV y CC a los proyectos que el ejecutivo tiene que sacar de aquí a final de legislatura y con la remodelación del gobierno, Zapatero pretende reforzarse de cara al final de la legislatura y las elecciones generales. Por un lado evita el desgaste de estar negociando de forma agónica cada vez que quiere aprobar algo. Por otro, refuerza su gobierno poniendo como número dos a Rubalcaba, sin duda el ministro más capaz de todos y acostumbrado a lidiar con situaciones difíciles y al maquillaje de la información. Además introduce ministros de mayor peso que los anteriores e intenta tender lazos con los sindicatos aún sabiendo que es algo difícil pues todavía habrá más roces hasta el final por las nuevas medidas que tenga que aprobar. Como consecuencia salen algunos ministros profundamente devaluados, entre los que destacan Bibiana Aído y Miguel Ángel Moratinos. Dentro de su partido quita a Leire Pajín como Secretaria de Organización, cargo bastante debilitado desde la salida de Blanco.

La idea es coger fuerza y fuelle y volver a tomar la iniciativa política, dejar los problemas atrás y centrarse en las citas electorales de aquí al futuro. Buscando un símil económico sería como renegociar la deuda para así tener tiempo de ver por dónde se tira. El objetivo está claro, sobre todo porque la imagen que estaba dando el gobierno es de descomposición y así se cierran vías de entrada de agua.

Mi impresión, sin embargo, es que aunque esto evitará algunas meteduras de pata, el problema está en el propio Zapatero y el lugar donde nos han dejado sus políticas.

martes, 19 de octubre de 2010

Distancias Montilla ERC

A medida que se acercan las elecciones catalanas los miembros del tripartito intentan marcar distancias entre ellos. ERC ya ha anunciado que no volverá a pactar con Montilla y Montilla no ha dudado en desautorizar a miembros de su gobierno de ERC y a proponer que no se multe a los que incumplan la normativa lingüistica.

Por un lado, la actitud de ERC no tiene mucho de mérito. Una vez está claro que el PSC no gobernará otra vez y que quien con alta probabilidad conseguirá la Generalitat será CIU, es una forma de empezar a moverse buscando una posible alianza con los convergentes si estos no consiguen la mayoría absoluta. La actitud de Montilla también hay que leerla en clave electoral, intentando marcar su propio perfil cerca de las elecciones. Esto es algo que es más difícil de entender. Es cierto que los periodos preelectorales influyen en el resultado electoral, pero lo que resulta del todo inverosímil es pensar que una actitud pocas semanas antes de las elecciones puede cambiar una imagen forjada durante años de mandato. Los electores tienen memoria y no son tontos.

lunes, 18 de octubre de 2010

El perfil bajo de Rajoy

Desde hace ya tiempo Rajoy a adoptado un perfil bajo de oposición política, esperando que sea el gobierno el que se desgaste y más en un momento en que este gobierno socialista ha entrado en una espiral descendente. Desde un punto de vista electoral esto le puede funcionar porque la crisis es tan grande y el desgaste del gobierno es tan profundo que ya se habla incluso de posibilidad de mayoría absoluta si se celebraran ahora elecciones. En otra situación más normal un perfil tan bajo de oposición lo más que te puede hacer es ganar las elecciones por la mínima.

En todo caso siempre presenta un riesgo el que tú apuestes toda tu estrategia política en cómo lo haga el de enfrente y no, al manos en parte, en tu propia acción. No es bueno estar 100% a expensas de otro.

domingo, 17 de octubre de 2010

La imagen exterior del gobierno español

Los últimos sucesos internacionales (Gibraltar, pago a los secuestradores de los cooperantes, Venezuela, frontera con Marruecos, premio Nobel al disidente chino, …) han transmitido una imagen tremenda de debilidad del gobierno español. La estrategia del gobierno de ir gestionando su imagen ante los medios de comunicación no es suficiente. No vale con tapar los conflictos. Hay que tener en cuenta de que hay una serie de cualidades que en mayor o menor medida los gobernados atribuyen y buscan en sus gobernantes. Entre estas están la de autoridad y la de ser capaz de gestionar situaciones de crisis. Incluso en aquellos momentos en que el perfil deseado de un gobernante es que sea dialogante, no se pierde el deseo de liderazgo, de estar bien representado. En el caso de la política internacional esto es especialmente relevante pues los votantes relacionan la acción internacional con la nación.

Por eso, esto deja profundamente tocado a Zapatero. Mucho más de lo que reflejan los medios de comunicación.

jueves, 14 de octubre de 2010

¿Se presentará Zapatero?

ZP ya ha dicho que no deshojará la margarita de si se presenta o no hasta después de las elecciones autonómicas y municipales del año próximo. Esto implicaría que si decide no presentarse podría comenzar el proceso de designación de candidato antes del verano del 2011. Parece que este tiempo pudiera ser suficiente, teniendo en cuenta el antecedente de Aznar que nombró su sucesor entre agosto y septiembre de 2003 para las elecciones de marzo de 2004. Esto, sin embargo, no es así porque ambas situaciones no son para nada comparables.

Entonces el PP estaba en el gobierno con mayoría absoluta y todas las encuestas le daban como hipotético vencedor en las encuestas y venían de una mayoría absoluta. Las elecciones municipales y autonómicas no habían ido mal para los populares, teniendo en cuenta las patatas calientes de encima de la mesa (Irak, Prestige,…). Además, el candidato Rajoy era bastante conocido y el ambiente económico era muy bueno. Muchos más elementos se pueden considerar y todos ellos marcan la diferencia con la situación actual en que aunque se barajan algunas posibilidades no parece haber ningún nombre claro y menos que no esté quemado por la herencia Zapatero. Además, el PSOE tendría que nombrarlo en un proceso de primarias que añade tiempo al proceso y, en el caso de aparecer algún candidato nuevo, este no tendría tiempo para darse a conocer y para controlar el partido.

Con todo ello, y dejando un margen para la sorpresa pues el presidente a veces actúa de una forma poco comprensible, da la impresión de que dejando la decisión para tan tarde ZP deja una única candidatura: la suya.